EL SECRETO DE LA TORRE DE DON FADRIQUE
...a medianoche los cadáveres se levantan,
todos los muertos vuelven a sus filas,
y al frente marcha el tambor:
ran, rataplán, ran, ran,
y pasan por delante de los antiguos edificios...
En las últimas décadas estamos asistiendo a un incremento paulatino de la utilización social del patrimonio, gracias a los nuevos hábitos de disfrute del tiempo libre y la promoción de turismo cultural. Esta tendencia ha favorecido el desarrollo de nuevos modelos de difusión pública de los recursos culturales. La crisis de las teorías museísticas tradicionales ha facilitado la aparición de experiencias de renovación y dinamización del patrimonio. En este contexto se sitúa el desarrollo de la INTERPRETACIÓN, entendida como método para ofrecer lecturas y opciones para un uso activo del patrimonio, haciendo servir para ello toda clase de recursos de presentación y animación.
Se trata, en definitiva, de promover un conjunto de experiencias que ofrezcan al público un significado y una vivencia. La interpretación se enfrenta al frío rigor racionalista de la museologística tradicional y contrapone la búsqueda de sentimientos, sensaciones: sensibilización, pasión, emotividad, provocación...
Es por ello, que La Tarasca ha decidido a crear una alternativa a su actividad habitual, la producción y distribución de espectáculos, para aplicar el lenguaje que más conocemos a lo que hemos denominado “Interpretación Modulada del Patrimonio”, con la intención de ofrecer servicios culturales de calidad en la que la interpretación de patrimonio tenga como finalidad revelar el sentido profundo de una realidad histórica o de un monumento.
Otra idea fundamental es la de presentar ofertas basadas en el interés humano y en la conexión con la realidad local. La interpretación siempre busca la motivación del visitante para conocer mejor y participar en la vida local
Al goce y al placer roto ya el dique
te abrazaré, te besaré anhelante,
como al glorioso Fernando
que fue mi fiel esposo apasionado.
Pero la muerte el sepulcro sella,
e inmóvil yace en sombrío lecho;
yo, antojadiza soy, joven y bella,
y aún, ansioso de amor, late mi pecho.
Ven a mi oculto alcázar cristalino;
allí, galanes, de amor henchidos,
bailan con damas de esplendor divino;
y el tropel de los pajes canta y ríe.
Allí crujen las túnicas de seda,
allí resuenan las espuelas de oro;
y tocan los músicos de faz leda
la trompa grave y el timbal sonoro.
Como al glorioso emperador un día
estrecharan mis brazos encendidos:
cuando el marcial clarín estremecía
con besos le tapaba los oídos...